05 agosto, 2009

¿CRITICA DEL DIALOGO O DIALOGO DE LA CRITICA?



CRITICA DEL DIALOGO O DIALOGO DE LA CRITICA


PROLOGO


Este breve coloquio titulado “Dialogo de la crítica o crítica del diálogo”, que por dicho título no parece que tenga relación con del mundo fúngico, sí que tiene relación con el mismo, en la vertiente del conocimiento de la micología a nivel popular en Galicia: Yo añadiría algo más, aparte de ser popular aparecen trabajos científicos de personas que estaban o están versadas en el campo de la micología, que fue el motor de arranque de lo que en la actualidad se desenvuelve el movimiento micológico, tanto científico como popular.

En dicho coloquio, se hace historia de las vicisitudes y dificultades de la penosa gestación que sufrió la revista Tarrelos para ver la luz del sol, y posterior fallecimiento de la misma, debido sobre todo, a la falta de medios crematísticos y la falta de sensibilidad de tirios y troyanos; es decir, por los de “siempre” que no querían bajo ningún concepto que saliese la revista Tarrelos.

Afortunadamente, en la actualidad tiene su heredero que espero perduren mucho en el tiempo y en el espacio. No obstante, si así no fuera, siempre aparecerá un nieto o bisnieto que siga la singladura del abuelo o bisabuelo. Las personas mueren y las cosas siguen. Los avatares de la vida pueden retrasar el avance de las cosas, pero nunca jamás detenerla.


Vigo, 27 de setiembre de 2.007
Alfonso Rey Pazos




TARRELOS.- Estimado Colaborador y querido amigo, sólo tú y yo sabemos cuán difícil fue mí parto, para poder sacar hacia adelante el primer número de la revista que lleva mí nombre; sobre todo, debido a las tremendas dificultades económicas en la que nos desenvolvíamos, y también por la falta de experiencia que poseíamos sobre dicho evento, lógica a todas luces, para poder organizar y arte­llar la salida a la luz del día del primogénito de la revista.

COLABORADOR.- Efectivamente amigo Tarrelos, bien dices y razonas, solamente yo, entre otros colaboradores que han ayudado a artellar el inicio de tu revista (se pueden contar con los dedos de una mano y sobraría alguno), entendemos y sabemos de las fatigas y vicisitudes que hemos pasado, y de las muchas idas y venidas efectuadas en los diversos Organismos Oficiales de la "Comunidad gallega", para poder sacar tu contenido a la luz solar. Estas dificultades económicas se acrecenta­ron aún más en los últimos dos años, puesto que las subvenciones que aportaban los Organismos Ofi­ciales para tu revista, eran subvenciones de mendicidad y para eso, algunas estaban "guardadas" en medio de las hojas de los libros del Espasa Calpe Tú parto apreciado Tarrelos, ha sido intrincado y casi "mila­groso". En este sentido querido Tarrelos, nos viene como anillo al dedo el adagio que dice: "sola­mente aquél que lleva la caja, sabe lo que pesa el muerto", !con caja incluida claro está!

TARRELOS.- ¡Pues sí apreciado Colaborador!, es muy cierto lo que aduces. Ya ves cuantos sinsabores costó la salida de mí primer número, sobre todo, en sinsabores de índole material. Pero después de tanto sufrimiento, !héteme aquí! que al sacar la segunda revista a la luz del día, a las amargu­ras materiales, hubo que añadirle encima, las agonías espirituales a que he sido sometido, tanto internas como externas, que todavía me dejó más apenado y apesadumbrado de lo que estaba.

COLABORADOR.- ¡Claro qué sí apreciado Tarrelos! Tu segundo número al igual que el primero, ha salido al espacio a trancas y barrancas, debido a la circunstancia de siempre: factor crematístico. Sin embargo, no acierto a comprender muy bien (supongo que debe ser que fallo en la síntesis por lo tardo que soy), sobre lo que me dices de los problemas espirituales que se te presentan, y qué se según manifiestas, te tienen muy entristecido y soberanamente apesadumbrado. Te ruego amigo Tarrelos a ser factible, y si no te causa molestia, seas más conciso y explícito y trates de acla­rarme mejor, las dudas que se presentan y tienes sobre tal particular.

TARRELOS.- Evidentemente y amigo y respetado Colaborador. Vaya intentar de tratar de ser lo más conciso, explícito y claro y explicarte mis inquietudes y dudas, lo mejor que pueda y sepa. Me enteré por mí segundo número de la revista de la crítica a que me vi sometido, crítica que me ha apena­do y creado cierto desasosiego que me tiene en vilo. Parece ser que el bautismo que me dieron de Tarrelos (que por cierto, ya de una manera informal, me lo habían dado en su momento en la comarca de Monterroso, provincia de Lugo), no corresponde precisamente a "ajos silvestres"; pues según al parecer de algunos “críticos”, afirman que: "TARRELOS, TERREÑO o FREIXO" (para más detalle te ruego sufrido colaborador, tengas paciencia y consultes el diccionario gallego-castellano de M. Valladares), corresponde a los bulbos de una umbelífera, no de alta montaña, denominada Canopodium majus (GOUN) Loret. Por lo tanto dicen, no se trata de ningún ajo silvestre. Esto como podrás com­prender estimado Colaborador, y de hecho sé que me entiendes perfectamente, es lo que más profunda­mente me duele, puesto que me encontraba muy a gusto y orgulloso, con el nombre con el que me habían bautizado.

COLABORADOR. - ¡ Claro está considerado Tarrelos! No me extraña en absoluto que te halles triste, acongojado y apesadumbrado por la crítica a que fuiste sometido. ¡Cómo no, a cualquier en tú caso también le sentaría mal! Pero para tú consolación y sosiego amigo Tarrelos, debo de informarte que afortunadamente coexisten otros críticos y estudiosos que aducen, sostienen y afirman otras teorías al respecto. Sabes muy bien apreciado Tarrelos, que “Doctores tiene la Santa Madre Iglesia” y, por tanto, ya intentarán ponerse de acuerdo entre ellos. Otros diccionarios, no menos dignos que el de M. Valladares, como pueden ser: los diccionarios gallego-castellano de Eladio Rodríguez González, de X.L. Franco Grande y de Leandro Carré Alvarellos, todos ellos de la Real Academia de la Lengua Gallega, definen tú nombre con los siguientes vocablos:

"A) Freixó y no Freixo, como ha llegado a tú conocimiento). Bunio (nabo para la simiente. Planta raíz vivaz. B) Tarrelo. (1) Bulba castanium. (2) aplícase a la persona o a la planta de muy poca altura, que apenas brota del suelo.

Bienquisto Tarrelos, es muy significativo que X.L. Franco, en una edición simpli­ficada de su diccionario, recoja entre todas las definiciones, esta de tan poco contenido botánico, y que sea la única que cite.

Respetado Tarrelos, aclaramos que se debe de comprender como lilaceás, a la familia de los ajos y que, disponiendo también de umbelas, como la umbelíferas, forman un bulbo que es un tallo generalmente subterráneo muy intensamente acortado, (de ahí, su también nombre popular Tarrelo); pero nunca de raíces napiformes como algunas especies de la familia de las umbelíferas.

Por lo tanto amigo Tarrelos, no te apenes, apesadumbres e intranquilices, sosiega tus inquietudes y dudas, pues mientras te mantengas con vida y puedas ver la luz del día, te segui­rás llamando Tarrelos, nombre con el cual te han bautizado.

Por otro lado, y para tú propia tranquilidad, también debo decirte que aparte de Tarre­
los, posees otros vocablos como son: TARRACEÑO, TARRACOTA, TARRAÑOLO, TARRAGUEÑO, TARRAÑOTE, TARRA­MOUXO, TORRELA, y otros sinónimos, pero todos ellos, hacen referencia a un "vocabulario popular gallego" (literal); pero nunca a una "terminología de botánica". Esto lo demuestra el hecho de que un conocido vocablo gallego como es "Chícharo", es aplicado en toda la comarca de Salvatierra de Miño, provincia de Pontevedra, como seta; sin embargo, en el diccionario gallego, figura como Guisante en castellano.

Nosotros estimado Tarrelos, te hemos bautizado con éste nombre y, por lo tanto, con ése nombre te seguirás llamando; por lo menos, hasta que desaparezcas de la circulación y no lo vamos a cambiar así porqué así, y mucho menos por el simple capricho de otras personas.

TARRELOS.- ¡Qué alegría me das, cómo me sube la moral y qué peso me quitas de encima amigo Colabo­rador! Ahora empiezo de nuevo a respirar, y mí corazón otra vez late con normales pulsaciones. Lo que no acabo de comprender muy bien, estimado colaborador, es porqué dices eso de que doctores tienen la Santa Madre Iglesia.

COLABORADOR.­-¡Pues eso apreciado Tarrelos, que la Santa Madre Iglesia doctores tiene!

TARRELOS.-¡Ya, ya, te entiendo,........... te entiendo considerado Colaborador! Entre buenos entendedores palabras sobran. No obstante apreciado Colaborador, no quisiera solamente hablar de mí, pues se me podría tachar de egoísta, y lejos estoy de ello, como podrás comprender amigo Colabora­dor. Tengo y creo que es mí deber decírtelo, que también me hallo muy apenado y bastante ensombreci­do por, tú persona.

COLABORADOR.- No acabo de comprender aún del todo lo que me quieres dar a entender, querido Tarre­los. sé más abierto y expresivo y dime el por qué de tú manifestación, así me sacarás de la dudas que te asaltan con respecto a mí persona.

TARRELOS.-................... Pues verás estimado Colaborador. Según opinan algunas personas, parece ser que te has presentado a ti mismo como "miembro activo", en la Guía orientativa para la recolección de algunas setas comestible de la región gallega; y, según dichos críticos, sin el menor rubor por tú parte, como si de un delito de lesa humanidad se tratase. Según manifestaciones de las mismas personas, "miembro activo" es sinónimo de persona "diligente y eficaz"y, al parecer esto, corres­ponde a una falta de ética total. Según las mismas fuentes, no debiera de haber figurado en una revista que se presupone "científica". En este caso concreto, en la revista que lleva mí nombre: TARRELOS.

COLABORADOR.- Apreciado Tarrelos, esas mismas opiniones y "critiquillas", no sé si por suerte o por desgracia, ya se las tengo oído a infinidad de personas en el transcurso del tiempo y del espacio y en distintas circunstancias y diversos lugares. Como podrás comprender amigo Tarrelos, todo lo dicho ya no es nuevo, ni mucho menos original y, a estas alturas, no debiera sorprenderte ni extrañarte, y mucho menos que te inquiete. No merece la pena tomarlo en consideración y ya debie­ras de estar curado de espantos. Amigo Tarrelos, en la Constitución española existe un artículo que más o menos dice: "todo ciudadano español tiene el derecho de expresarse libremente". Por lo tanto amigo Tarrelos, ejerciendo esta función que confiere la Constitución española, toda persona está en su perfecto derecho de expresar que, "miembro activo" equivale a persona "diligente y efi­caz". Su opinión querido Tarrelos, es tan respetable como la de cualquier otro ciudadano español, no en vano estamos inmersos en una democracia, y aunque "democracia formal", al fin y al cabo democracia. También había democracia en Grecia, pero no por eso dejaba de haber esclavos.

Los que así opinan respetado Tarrelos y, bajo su particular punto de vista filo­sófico juzgan que, "miembro activo" es equivalente o sinónimo de persona "diligente y eficaz", no deja de ser por ello, querido Tarrelos, un concepto abstracto y metafísico; pero eso sí, tan respetado y respetable como otro cualquiera.

Estimado Tarrelos, también podríamos traducir por "miembro activo", a la persona que forma parte de una comunidad o cuerpo, que obra prontamente. Sin embargo, amigo Tarrelos, se fueron al Diccionario de la Real Academía de la Lengua Española y, como buenos creyentes de la Metafísica que son, tradujeron lo que más les iba a sus intereses invididuales y egoístas; haciendo causa común con lo que, como ellos, piensan y razonan de forma abstracta e idealista.

Amigo Tarrelos, ya va siendo hora de comenzar a reeducarnos en el respeto entre todos los seres humanos, con sus tendencias políticas, opiniones particulares, sus defectos y virtu­des. La convivencia entre todas las personas civilizadas, así lo demanda y exige. Pero eso, no quiere decir que se tenga que hacer causa común con opiniones de conveniencia, connivencia y cicate­riles. La democracia no se hace y forja en base a un estado simple de libertades. La democracia se alcanza, desarrolla y gana en base a un estado complejo de constante JUSTICIA.

Sin embargo, bajo mí particular punto de vista filosófico que, por cierto, como tú sabes querido Tarrelos, nada o poco tiene de abstracto y mucho menos de metafísico; para mí, "miembro activo", como concepto cualitativo quiere decir: persona o personas que volcadas en el campo concreto de la práctica quieren o intentan querer realizar algo útil hacia la sociedad en la que le tocó vivir, con todos sus pros y contras, con sus defectos y virtudes. A no poder ser así, por lo menos, como mínimo, se útil así mismo. Esto amigo Tarrelos, lo digo, mantengo y manifi­esta, sin rubor ni cortapisa de ningún tipo, ni complejo alguno.

TARRELOS.- ¡Bien, muy bien, querido Colaborador! Por lo menos, para mí satisfacción personal, queda aclarado tú punto de vista sobre tal particular. No obstante, quiero hacerte resaltar que en el pequeño artículo, al inicio de la mencionada Guía orientativa, parece ser, y, por favor no te sien­tas ofendido, que dejas traslucir la existencia de ciertos indicios racionales, de un trasfondo de rencor o resentimiento personal. Resentimientos y rencores que, según dichos "críticos" no tienen razón de ser, y que no debiera de haber figurado en una revista científica, aunque esta sea a nivel ¿"divulgativo"?

COLABORADOR.- Amigo Tarrelos, ya nos hemos topado con la Iglesia, como diría el caballero de la Triste Figura al bueno, ingenuo y fiel servidor Sancho. Si la revista se hace, según dichos. "críticos" a nivel divulgativo, nada tiene de científica y, si la revista se tacha de científica, sobra por tanto el apelativo de divulgativa. ¿En qué quedamos amigo Tarrelos? Cuando conviene a dichos "crí­ticos" amigo Tarrelos, apareces como científico; cuando no, les interesa decir que solamente eres divulgativo.

Apreciado Tarrelos, debo de manifestarte para tú completa tranquilidad, que lejos estoy de molestarme y mucho menos de sentirme ofendido; no es mí estilo, y si lo fuera, por bien poca cosa sería el que éso me sucediera. Estimado Tarrelos, o yo, no me supe explicar con mediana claridad o, los que afirman que dejo traslucir cierto rencor o resentimiento, no me han llegado a comprender en lo más mínimo. Evidentemente, o yo he tenido mala suerte, o la suerte nefasta la han tenido ellos; es cuestión de matices personales.

Es indudable, que bajo su punto de vista filosófico, jamás me llegarían a com­prender; y, lo que es mucho más triste, que ni tan siquiera lo intentarían, puesto que donde existe contradicción y antagonismo a la vez, nada se puede construir. Su filosofía es la de analizar efectos, la mía, la de analizar causas. Aquéllos suelen aplicar sistemas de retaguardia y conservación, nosotros nos acomodamos a métodos de vanguardia y de progresión. Entre unos y otros, apreciado Tarrelos, existe una diferencia netamente cualitativa; sobre todo, por el fondo y la forma de comprensión y auto concienciación de las diversas inquietudes existentes en la actualidad. Amigo Tarrelos, debemos de intentar romper de una vez por todas, los viejos moldes de arcaicas y trasnochadas costumbres, que únicamente sirven para anquilosarse y quedar mucho más pétreos en el tiempo y en el espacio; todo ello, para que unos pocos "dioses menores”", se aprovechen hasta la saciedad, de la gran mayoría de los mortales, por creerse inmortales de necesidad.

TARRELOS.- ¡Por favor..., no sigas..., no sigas querido colaborador! Si antes te tildaban de "perso­na diligente y eficaz", sin rubor de ninguna especie y traslúcido en rencores y resentimientos personales, ahora, con estos razonamientos que aduces, te van a colgar un gran San Benito, inculpán­dote y tachándote de utópico teórico o, en su defecto, despachándote con un gran "corte de mangas", que es lo más clásico que se estila en este país, cuando a la persona a quién te diriges, entiende que no debe ni quiere entrar en razones, cuando estas, no son de su interés personal o para propia conveniencia particular y provecho personal.

COLABORADOR.- ¡De acuerdo..., vale..., de acuerdo, vale, vale amigo Tarrelos, intentaré no proseguir! Estimado Tarrelos, te pido mil disculpas por ser tan pesado y reiterativo a la vez, y, si acaso por impertinente; pero te ruego no te sientas molesto. Creo que es mí deber y no tengo más remedio que comunicarte, que de nuevo vaya plasmar en tus páginas ( en esta ocasión es cuestión de amor propio), la Guía orientativa de algunas setas comestibles de la región gallega, por dos razones que considero fundamentales y necesarias.

TARRELOS.- ¡Tú me dirás amigo Colaborador en qué fundamentos te basas, para querer de nuevo plasmar en mis páginas, la Guía orientativa de recolección de setas comestibles!. Bien sabes bienquisto Colaborador que tuve, tengo y tendré las páginas de mi revista a todo aquél que se digne y quiera participar en el desarrollo cultural, sea cual sea el pensamiento filosófico y el punto de vista de cada persona; pero con la condición del respeto hacia los demás, dentro de una crítica y auto­crítica sana y constructiva.


COLABORADOR.- Muchísimas gracias por concederme tantas facilidades, amigo Tarrelos. Primero y ante todo, pedir disculpas a los sufridos lectores de la revista que lleva tú nombre, dado que la impresión de la Guía orientativa reflejada en el segundo número, si se dejara tal cual, más que una guía orientativa parecería una guía desorienativa , dado los errores cometidos en la imprenta, pese que por segunda vez le fueron entregados los borradores debidamente corregidos. Todo lo sucedido ha sido ajeno a mí voluntad. Amigo Tarrelos, si eres un buen observador y si no tienes mala fe, que me consta que no la tienes, verás que en la impresión de la Guía orientativa, hubo un corrimien­to de línea que ha trastocado parte del orden preestablecido en el original de dicha Guía, que en su momento se le entregó a la imprenta, y que ésta al imprimirla de nuevo la trastocó. Creemos en principio, que por parte de la imprenta ha sido sin ánimo de mala fe o malévola inten­cionalidad.
­

TARRELOS.- Considerado Colaborador, desde un principio me he dado perfecta cuenta del lapsus sufrido en la impresión de la Guía orientativa en la revista, achacable únicamente a la responsabilidad de la imprenta. Es de suponer como tú bien dices, que el error cometido haya sido un fallo involun­tario por parte de la imprenta a la que se le encomendó la confección de la revista. Bien sabes amigo Colaborador, que solamente se equivoca aquél que algo hace, el que nada hace, difícilmente se puede llegar a equivocarse. Por todo ello querido Colaborador, tú responsabilidad tanto moral como material al igual que la mía, debe de quedar fuera de toda duda. Es evidente que, si no se imprimiese por segunda vez la Guía orientativa de recogida de setas comestibles de la región galle­ga, estaría en desacuerdo total con lo que se quiso realizar con la primera impresión.

COLABORADOR.- ¡Pues sí, creo que sí! En segundo lugar, amigo Tarrelos, aprovechando la coyuntura que se me brindas para rectificar errores en esta segunda impresión de la Guía orientativa, incluyo una ampliación de hallazgos de setas comestibles y lugares donde se encontraron, desde el tiempo transcurrido entre la anterior impresión y la nueva confección de la Guía orientativa.

TARRELOS. - Gracias querido Colaborador por la confianza que depositas en mí. Como recomendación final debo aconsejarte que sigas tú esfuerzo personal y perseveres en tú singladura que, si nadie te alienta y muchos te someten a dura "crítica", yo si te doy ánimos, para que dentro de tus propias limitaciones, podamos seguir contando con tú colaboración y, en todo caso, intenta por todos los medios posibles a tú alcance, darte ánimo a ti mismo, que es una de la muchas maneras que existen para levantar la moral y seguir subsistiendo en la selva de la vida.

COLABORADOR.- Por último y para poder dar término a este diálogo sostenido contigo, amigo Tarrelos, debo de manifestarte que la naturaleza inventó por ti, por mí y por otros, los hábitats de las setas y las estaciones del año con su diversa climatología y el timbre ecológico de las setas. Muchos años antes de la aparición del ser humano en la faz de la tierra, la naturaleza había "inventado" las setas, los hábitats, estaciones, timbre ecológico, etc. etc. el ser humano, sólo precisó descubrirlas, estudiarles, clasificarlas y bautizarlas.

TARRELOS.-¡Pues sí..., creo que sí, apreciado Colaborador! Los razonamientos que tú expones y arguyes, entran dentro del campo de lo axiomático.

COLABORADOR.- Este coloquio que hemos sostenido tú y yo, querido Tarrelos, y que titulo: ¿Diálogo de la crítica o Crítica del diálogo?, lo debimos de haber plasmado en el tercer número de tu revis­ta; o en su defecto, en los siguientes números, cuando aún estabas de buen ver y en pleno apogeo; y no ahora, que prácticamente te hallas secuestrado y redimiendo injustas penas, por otros. Inolvi­dable Tarrelos, espero y deseo que sepas disculparme por no haberlo hecho antes, cuando aún estabas moral y materialmente con fuerza y vigor; pero en su momento, por no herir sensibilidades ni levan­tar susceptibilidades no se llegó a realizar; bien que me pesa en estos momentos el no haberlo realizado en su día.

TARRELOS.- ¡No, no lo sientas ni te arrepientas, estimado Colaborador! Si es cierto que, actualmen­te estoy secuestrado y amordazado, todavía no estoy amortajado! Desde luego, al paso que voy, pronto me verás enterrado. No obstante, si tal caso se diera, es de suponer que alguien se acordará y trate de resucitarme, rememorando con más fuerza, empuje y sabiduría mis andanzas, como ya ocu­rrieren otra ocasión. En tanto no surja otro momento más propicio, despido de ti sufrido y estimado Colaborador, así como de todos aquellos, que me han prestado ayuda inestimable, que me ha valido para salir a la luz del día por segunda en mí vida *

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------
* Este brevísimo diálogo que se ha subrayado, fue escrito en 1.991. El resto del coloquio, se concibió y se desarrollo en 1.984, para haberlo plasmado en la revista Tarrelos, que salió en el año de 1.985; no habiéndolo realizado por no creer oportuno en aquel momento tan delicado de la Micología en Galicia. La última revista de Tarrelos, se editó en el año 1.987; desde aquel entonces, por circunstancias que no vienen al caso, no se ha editado ninguna revista de Tarrelos.


Autor: Alfonso Rey pazos.
Seudónimo: Plinio el chaval
Fecha: Se desarrollo en 1984 y se finalizó en 1.991

No hay comentarios:

Publicar un comentario